Rado tiene una misión: transformar lo que parecían visiones oníricas en una realidad concreta. Con esta loca idea en mente, la marca ha perseguido su ideal. Y lo ha hecho concreto, consolidando su «misión» en el tiempo.

Al invertir en innovación tecnológica, atención a los materiales y el diseño de relojes, Rado ha creado algunas de las piezas de relojería más importantes de los siglos XX y XXI.

Las etapas de las innovaciones relojeras de Rado comienzan en 1961 cuando, con el Diastar 1, la empresa produjo uno de los primeros relojes resistentes a los arañazos del mundo.

Posteriormente, en 1986, Rado creó el primer Integral, un reloj de líneas cuadradas que introdujo el uso de cerámica (material hipoalergénico y ligero) en los productos de la firma suiza.

Cerámica que posteriormente Rado modificará con un proceso llamado «plasma»: cuando se introduce en un horno que alcanza temperaturas de 20.000 ° C, la cerámica se transforma en un material de color brillante y metálico. Todo sin el uso o adición de otros materiales.

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